01 julio 2009
18. Historias del Rellano: Madurez alternativa
Requiere pasar entonces de ser un conjunto alternativo que arrastra una gran masa de público leal y constante, a convertirse en un grupo musical con entidad propia y reconocimiento social más amplio. Es su momento, de no ser así The Sunday Drivers corre el peligro de estancarse en tierra de nadie, entre la madurez alternativa y el éxito generalizado de un gran grupo pop-rock alternativo.
Tras estrenar el pasado día 15 de junio su último disco The End of Maiden Trip, los toledanos se presentaron en el Día de la Música con la vitola de gran grupo, de cierre de festival y de cabeza de cartel. Todos los honores para un conjunto que se exhibió en un escenario grande ante un numeroso público ya entregado de antemano, bien por su condición de fan incondicional o bien por el precalentamiento anterior con grandes grupos de la escena indie nacional como Vetusta Morla, Cat People, Mendetz o Russian Red, que actuaron a lo largo de más de doce horas ininterrumpidas de música a cargo de Heineken en el espacio multiartístico del Matadero de Madrid.
El Escenario Verde comenzó a calentar motores con el folk sincero e intimista de Russian Red, rebosante de un ritmo que relajó a los espectadores para conducirles a una explosión de los sentidos en la fusión de la voz melódica de Lourdes junto a la setentera de Jero con el tema Divine de Sébastien Tellier. Todo un contraste de calor y frío de diversos colores que dio forma musical al ocaso del día.
Pasadas las once de la noche The Sunday Drivers saltó al escenario grande con ganas, triunfando frente a un llenazo clamoroso desde la primera canción. Paranoid fue la elegida para abrir boca ante un público entregado ya desde las primeras melodías. Con un sonido directo muy cuidado y maduro el grupo fue mezclando con artesanía y buen hacer sus clásicos, que se han convertido ya en verdaderos himnos nacionales, con las nuevas canciones de su último disco como My Plan o la psicodélica I, que aportaron un novedoso potencial rock a su repertorio.
Cuando interpretó Rainbows of Colours, The Sunday Drivers consiguió elevar la temperatura de su actuación, exaltando al público hasta las cotas merecidas. Demostró entonces que ellos pueden llevar con orgullo la etiqueta de mejor directo de España, con un ritmo rock trepidante que no vendrá a revolucionar por completo el panorama musical, pero que está cargado de valores añadidos y de melodías penetrantes como On My Mind, Do It o Better If I. Todos ellos éxitos de nuestra memoria colectiva más próxima.
A las doce en punto de la noche su directo llegaba a la cúspide de entrega total a un público que coreaba y bailaba sus canciones de manera definitiva. Comenzaron así sus bises de fin de fiesta que incluían Day In Day Out y Little Heart Attacks. Todo un broche de oro a una fiesta sonora cargada de pop-rock de calidad, decisiva.
The Sunday Drivers se despidió del público madrileño con un directo que demuestra su momento actual de madurez musical, con temas arrolladores que proporcionan al grupo toledano un caché que roza la perfección y que demuestra una trayectoria poderosa, construida sobre unas bases muy sólidas que les permitirán tiempo mediante triunfar en nuestro país. Es la hora del rock alternativo. Es su momento.
Óliver Yuste
26 junio 2009
Glastonbury Festival 09

El Glastonbury Festival of Contemporary Performing Arts, más conocido como Glastonbury Festival o ‘Glasto’, es uno de los festivales de música, teatro, circo, danza, cabaret y comedia más importantes del mundo.
El festival tiene lugar a finales de junio en el Suroeste de Inglaterra, en Worthy Farm, una granja que se sitúa entre las pequeñas villas de Pilton y Pylle, a unos diez kilómetros al este de la ciudad de Glastonbury, en el condado de Somerset. A partir del año 2005 el espacio en el que tiene lugar esta macrofiesta sonora es de unos 3,6 kilómetros cuadrados, con alrededor de 380 actuaciones en directo, unos 180.000 asistentes, más de veinte zonas de acampada, numerosas parcelas de recreo y mercados.
Quizá el único punto negativo que se podría destacar del Glastonbury Festival es totalmente ajeno a la propia organización: las condiciones atmosféricas. Al ser uno de los mayores certámenes musicales al aire libre del mundo, está expuesto a intentas lluvias y chaparrones veraniegos muy típicos en el Reino Unido. Inclemencias metereológicas que han provocado en algunas ediciones cuantiosas inundaciones, gigantescos barrizales, numerosos heridos, etc.

Pero su público es fiel a pesar de cualquier inclemencia. Los abonos y entradas para cada edición se venden mucho antes de que se conozca el cartel definitivo del festival. Es más, hasta que no se vende el último ticket previsto por la organización no se anuncia el cartel para ese año, lo cual denota el nivel de fidelidad que ostenta este evento, y ello es debido en gran medida a los grandes grupos musicales asegurados para cada edición y el nivel cada vez mayor de actividades extramusicales que se ofertan.
‘Glasto’ comenzó en 1970 con la actuación frustrada del grupo The Kinks, cuya canción Lola había ascendido al primer lugar de la lista de éxitos de ese año, pero el grupo no pudo subir al escenario porque todos sus componentes sufrían laringitis. Finalmente los sustituyó Marc Bolan y su banda T-Rex, y el año siguiente fue el turno de David Bowie y Hawkwind.
En los ochenta, Glastonbury se convirtió en una especie de bastión de la izquierda del Reino Unido con la participación del Comité para el Desarme Nuclear y otras ONG como Oxfam y Greenpeace. La década siguiente fue la de su apogeo gracias a la asistencia anual de hasta 250.000 personas, que presenciaron las actuaciones de Pulp, Robbie Williams, Oasis o Radiohead entre otros.
El año 2008 fue, según confesó su organizador Michael Eavis, el más difícil: cuando apenas faltaba un mes para que comenzara el festival, sólo se habían vendido algunos miles de entradas, y el déficit rondaba los seis millones de euros. Las dificultades se debieron en principio a que la hija del granjero, Emily, había querido llevar al rapero estadounidense Jay-Z después de que fallase Radiohead. “Podíamos haber quebrado, pero decidimos pese a todo seguir adelante”, afirma Eavis, según el cual la actuación de Jay-Z fue finalmente un éxito, lo que supuso también para Emily un triunfo personal.

En esta edición de 2009, que se celebra los días 25, 26, 27 y 28 de junio, y para la que se agotaron las entradas en menos de tres días, el cartel es una mezcla de viejas glorias, artistas actuales consolidados y nuevos talentos: Bruce Springsteen & The E Street Band, Blur, Neil Young, Kasabian, Tom Jones, Franz Ferdinand, Nick Cave and The Bad Seeds, The Prodigy, Status Quo, Bloc Party, etc.
Desde sus orígenes en los años 70, el Glastonbury Festival ha estado influenciado por el movimiento hippie, y especialmente por el Festival de la Isla de Wight. Desde 1970 el festival es organizado por el granjero local y propietario del emplazamiento, Michael Eavis, que contó con la ayuda de su mujer Jean hasta su fallecimiento en 1999, y a partir de ese momento cuenta con la colaboración de su hija Emily Eavis. En 2002 la empresa Mean Fiddler Music Group toma la dirección de logística y seguridad del evento, pasando a controlar el 40% de la dirección total del festival. No obstante, cada año una compañía específica es creada para organizar el festival con ganancias que van a parar a la unión de las empresas Mean Fiddler Plc. y Glastonbury Festivals Ltd. Ésta última dona la mayor parte de sus ingresos a organizaciones benéficas como Oxfam o Greenpeace.
Varias áreas del recinto son dirigidas por separado, como el Campo Izquierdo, que coordina la cooperativa del Congreso de Unión de Profesiones, mientras que Radio Avalon y otros campos son controlados por Greenpeace.

A excepción del personal técnico y de seguridad, el festival es controlado por más de 1400 voluntarios, que en su mayoría son dirigidos y coordinados por la organización benéfica Oxfam que, a cambio de su trabajo en el festival, recibe una donación económica cercana a las 200.000 libras.
Las barras de bebidas son organizadas por la empresa Workers Beers, patrocinada por Carlsberg, quien recluta los equipos de personal voluntario de las pequeñas organizaciones benéficas y grupos de campaña. A cambio de su ayuda, normalmente 8 horas de trabajo en tres turnos continuos, los voluntarios tienen entrada libre, así como el transporte y la comida gratis.
El abastecimiento de alimentos y algunos servicios de venta al público, son proporcionados por varias pequeñas empresas, habitualmente furgonetas. Millets y otras muchas tiendas independientes son instaladas en el recinto. Además muchas organizaciones benéficas controlan puestos promocionales o educativos, como Liebre Krishna, el soporte vegetariano de alimentos. Gran parte de los residuos que provienen del festival son reciclados.
Óliver Yuste
24 junio 2009
¿Estas MUJERES están SEGURAS?

Según una resolución de las Naciones Unidas, el gobierno de Chad tiene la obligación de protegerlas y si no lo hace, es la comunidad internacional quien debe asegurar dicha protección. Sin embargo, en Chad esta resolución no se cumple.
Intermón Oxfam



